En bendita memoria de José Caro

Opinión
Tipo y tamaño de letra

BHN”V
“Tzadik avad, le-doró avad…”. Cuando una persona justa se aleja de este mundo físico, nos enseñan nuestros sabios, “que para su generación es que se ha perdido”. Una suerte de orfandad espiritual que cuesta cada día que transcurre desde su pérdida, mensurarla, concebirla, adaptarse a la ausencia.

BHN”V
“Tzadik avad, le-doró avad…”. Cuando una persona justa se aleja de este mundo físico, nos enseñan nuestros sabios, “que para su generación es que se ha perdido”. Una suerte de orfandad espiritual que cuesta cada día que transcurre desde su pérdida, mensurarla, concebirla, adaptarse a la ausencia.
Y cuando se habla de ‘justo’ –tzadik-, hablamos de lo que somos, o lo que intentamos a lo largo de nuestros días del vivir: haber asumido un significado y un significante para nuestras vidas y las de los demás. Eso es ser un justo. Nada más, pero nada menos…
José Caro Z”L nos dejó esa imagen, partiendo prematuramente de en medio de nosotros. Demasiados sueños acunados vivían en latencia aún entre sus días. Días de acción y de devoción. Horas de reflexión y de inflexión. Hacia afuera y hacia dentro. Hombre singular, con un amor singular, ante todo por los propios, su tesoro, es decir, su familia. Y por sobre todo, por quienes sin serlo, su sonrisa y su bondad nos acogía como propios.
Como el Yosef bíblico, amasó sueños. Nunca dejó de soñar. ‘La vida es sueño’ se escribió para él diría. Y también sufrió por sus sueños. Por ser diferente. Por pensar diferente. Y por animarse a decirlo… Valiente y emprendedor, su fe y la certeza de su causa, fueron el timonel de su periplo allí en la Argentina natal y aquí, en su Ra’anana adoptiva.
Por eso hablo del tzadik…Porque ese justo es la definición del que hace. Se empeña por hacer y por decir. Ese fue el querido José. Y eso es lo que sembró entre muchos de nosotros: la capacidad de ver hacia adelante. Nunca agotarse. Jamás ahogarse… Y aún, estos últimos meses que lo vieron alejado de ese mundo que supo construir –el mundo para el olé jadash y el olé yashán- los nuevo y ‘viejos’ inmigrantes venidos a vivir a nuestro destino esencial. Israel, tierra y sueño. Medinat Israel, este pequeño palmo de tierra sagrada, por la cual vivió, soñó, luchó y defendió con la palabra oral y escrita…
José Caro Z”L. Un ser emblemático. Alguien que nos invitó a no renunciar jamás a los sueños. Aún cuando él mismo hubo de internarse en un sueño eterno.
Gracias amigo querido por cada enseñanza. Gracias por el ejemplo. Gracias por las mañanas, las tardes y las noches…No me caben dudas que como generación ‘hemos perdido a uno de esos hombres que no tienen reemplazo…’
Tu recuerdo sea una bendición.
Mordejai Maarabi