Editorial

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Los terribles sucesos sucedidos en París han conmocionado al mundo. Las dramáticas 54 horas vividas en la capital de Francia han tenido en vilo a medio planeta. Los adelantos en los medios de comunicación han permitido que los acontecimientos se sigan en “vivo y directo” en toda la orbe y la repercusión de los mismos marcarán un antes y un después para Europa, lo mismo que ocurrió con el 11 S en los Estados Unidos de América. Mayores controles para viajeros, mejores sistemas de intercambio de información entre los distintos organismos de seguridad y un control más seleccionado de los traslados entre países se incrementarán y pasarán a ser cosa diaria. Los defensores de la democracia y las libertades pondrán el grito en el cielo pero a la larga, la lógica prevalecerá, eso esperamos, y entenderán que las personas sin ánimo de causar daño y sin maldad, no tendrán inconvenientes y colaboraran porque desean sentirse seguras. Hace años que Israel venía vaticinando acontecimientos como estos, pero no era escuchada. Era mejor mostrar por televisión los destrozados barrios de Gaza sin explicar que eso era necesario para que en el país se pueda vivir seguro. Que las calles de Sderot o las casas de Iad Mordejai deberían ser tan seguras como los costosos pisos de Londres, Paris o Madrid. Hoy podríamos decir orgullosos “yo te lo dije”, pero sabemos que esa frase es el principio para romper buenos matrimonios y por tal motivo callamos, pero nos sentimos apenados que haya tenido que pasar lo que pasó, para ser comprendidos.

Los terribles sucesos sucedidos en París han conmocionado al mundo. Las dramáticas 54 horas vividas en la capital de Francia han tenido en vilo a medio planeta. Los adelantos en los medios de comunicación han permitido que los acontecimientos se sigan en “vivo y directo” en toda la orbe y la repercusión de los mismos marcarán un antes y un después para Europa, lo mismo que ocurrió con el 11 S en los Estados Unidos de América. Mayores controles para viajeros, mejores sistemas de intercambio de información entre los distintos organismos de seguridad y un control más seleccionado de los traslados entre países se incrementarán y pasarán a ser cosa diaria. Los defensores de la democracia y las libertades pondrán el grito en el cielo pero a la larga, la lógica prevalecerá, eso esperamos, y entenderán que las personas sin ánimo de causar daño y sin maldad, no tendrán inconvenientes y colaboraran porque desean sentirse seguras. Hace años que Israel venía vaticinando acontecimientos como estos, pero no era escuchada. Era mejor mostrar por televisión los destrozados barrios de Gaza sin explicar que eso era necesario para que en el país se pueda vivir seguro. Que las calles de Sderot o las casas de Iad Mordejai deberían ser tan seguras como los costosos pisos de Londres, Paris o Madrid. Hoy podríamos decir orgullosos “yo te lo dije”, pero sabemos que esa frase es el principio para romper buenos matrimonios y por tal motivo callamos, pero nos sentimos apenados que haya tenido que pasar lo que pasó, para ser comprendidos.

No es tarea fácil. En Europa se estima que ya habitan alrededor de cuarenta millones de musulmanes. Muchos de segunda y hasta tercera generación. En los próximos años a causa de su crecimiento vegetativo y nuevas inmigraciones el número crecerá vertiginosamente pasando a ser cifras significativas, en algunos casos de más del diez por ciento de la población, y su peso político se hará sentir en las elecciones. Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Suecia ya lo sienten actualmente. Hay que tomar medidas para evitar que el yihadismo se implante y se vuelva una enfermedad endémica. Vendrán versiones que lo todos los musulmanes son fanáticos, que no todos son terroristas y tienen razón. Pero cuando más sean, mayor posibilidad tienen de lograr adeptos y adiestrarlos para lo que es su fin último. Matar a todos los infieles o sea a todos los que no sean musulmanes fanáticos. Las distintas ramas del cristianismo tendrán que comprender que la mayoría de las víctimas serán sus seguidores. El tiempo ha llegado. No esconder la cabeza. De esa forma los problemas no se solucionan, por el contrario se agravan.

Con lo ocurrido es indudable que el contenido del presente número se dedique en extenso al tema. Aconsejamos la lectura de Francia tiene un serio problema de Ely Karmon, La sangre derramada en París de Alfredo Leuco, Por qué es imprescindible que Israel sea un Estado judío de Carlos Alberto Montaner y Resumen de lo ocurrido en Paris por la brillante Pilar Rahola en donde en tres artículos publicados en La Vanguardia, denuncia valientemente los acontecimientos ocurridos. Sin duda también las notas de nuestros columnistas que ayudan a comprender la situación. No siempre el silencio es bueno de Dr. Manuel Tanay y Las nuevas “travesuras de Bibi” nos recrean sobre lo ocurrido.

En las columnas de información destacamos Hollande homenajea a las víctimas en la gran sinagoga de París con Netanyahu y El viaje de Netanyahu a París le enfrenta a Hollande.

Sobre otro tema también importante es recomendable leer Corte Penal Internacional evaluará demandas de Palestina contra Israel y Netanyahu califica de "indignante" la apertura de examen preliminar de la CPI donde podemos estar informados de la denuncia contra Israel de la Autoridad Palestina, el país que no es país, ante la Corte Penal Internacional, organismo manejados por países que no tienen mucha simpatía con Israel.

Un acontecimiento insólito también merece destacarse. En la Opera de Tel Aviv debía representarse una función de La Rondine de Puccini. La dirección de la misma estaba a cargo de un director de nacionalidad francesa, judío. El mismo pidió permiso ejecutar antes de comenzado el acto La Marsellesa y el Hatikva y la Opera se lo negó. El impulsivo director, tomo sus maletas, puso la batuta bajo el brazo y se fue indignado de Israel. (Leer Un director anula una ópera en Tel Aviv al no dejarle tocar el himno de Israel en honor a las víctimas). Sin comentario.

Ya cuando estábamos editando este número recibimos sorprendidos la noticia del fallecimiento del Fiscal Alberto Nisman. Es el fiscal que durante diez años está investigando en la causa de la AMIA. Hace pocos días denuncio a la presidenta Cristina Fernández y a su Canciller Timmerman de haber tratado de apagar el caso y firmar un trato con Irán para recibir petróleo por granos como pago por esa maniobra. Debía presentarse a una comisión de la Cámara de Diputados a aportar las pruebas a fin de semana, pero sorpresivamente apareció muerto en su departamento. Un tiro en la sien de una pistola de su propiedad hace pensar en un suicidio. Ha leído bien, esto pasó en la Argentina en 2015 y no es una película barata de televisión. ¿Por qué quería suicidarse un fiscal que pocas horas después iba a aportar pruebas contra la presidenta y su canciller. Esos misterios pasan en Argentina. (Ver Explotó otra bomba en la AMIA. Hallaron muerto al fiscal Alberto Nisman).

En misceláneas mostramos Joumana Haddad: La asesina de Sherezade, Una cifra record de USD 6940 millones por participaciones en empresas de tecnología israelíes en 2014 y ¿Ahora podemos saber cuánta leche toma un bebe del pecho de su madre? Para indicar que no todo es muerte, guerra o sacrificio en nuestro Medio Oriente.

También una nueva nota de Julio Milberg en donde en esta oportunidad nos presenta a una periodista y escritora, Dori Lustron, que valientemente lucha, día a día por la defensa de Israel y sus ideales. Realmente honra a la profesión.

Notas en portugués completan el número que esperamos que sea de su agrado.

Hasta la próxima semana.