PERASHAT SHELAJ LEJÁ

Parasha
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Los que tienen coronita...
La cuestión de los Nombres, es significativa para la tradición judía. Lo sabemos bien. A tal punto que la Torá misma llama así a uno de sus Libros, el segundo más precisamente: "Shemot", insinuándonos acerca de cómo a la llegada a Egipto y la postrer esclavitud, habrían de ser los 'nombres de los hijos de Israel... junto a Iaacov, cada hombre y su respectiva familia vinieron', el referente esencial en la dosis de liberación.

Los que tienen coronita...
La cuestión de los Nombres, es significativa para la tradición judía. Lo sabemos bien. A tal punto que la Torá misma llama así a uno de sus Libros, el segundo más precisamente: "Shemot", insinuándonos acerca de cómo a la llegada a Egipto y la postrer esclavitud, habrían de ser los 'nombres de los hijos de Israel... junto a Iaacov, cada hombre y su respectiva familia vinieron', el referente esencial en la dosis de liberación.
Tener nombre es la condición primaria para el ser humano. Es su identidad. Su carta de presentación. Su pertenencia, su trayecto y su lugar, a lo largo de los días de la vida.
Así el Todopoderoso "llamó sus nombres Adám" dice el Bereshit, cuando al primer hombre y la primera mujer se refiere. La imposición del nombre es el primer escalón en el posicionamiento del individuo en toda la obra de la Creación.
No nos llamará la atención, que entre las primeras tareas que desarrolla Adám es, precisamente, el denominar a los animales junto a los que convive en el Jardín del Edén. Esta identificación – dominio inicial, no le alcanza a Adám para hallar a "su idéntico". Sólo después de un profundo sopor, el Todopoderoso le traerá ante él, a ese alguien sobre el cual dijo: "esta vez carne de mi carne y hueso de mis huesos, a esta la llamaré ishá, puesto que del ish ha sido tomada". Hombre y Mujer, Ish e Ishá, amanecían al mundo de la Creación con nombres propios. Identidades peculiares. Esencia interior singular. Y todo este reconocimiento solo a partir del Nombre.

"Sheloshá shemot iesh ba-adám" afirmaban los rabinos. "Tres nombres poseemos cada uno de nosotros: el primero, con el que nos llaman nuestros padres; el segundo, por como nos llaman nuestros amigos; el tercero, es aquel de acuerdo a nuestra verdadera naturaleza", concluían ellos.
Y este Midrash (Kohelet Rabatí) no apunta a lo cuantitativo como seguramente comprenderá. La situación por la cual somos nombrados, nos remite a un instante donde todo comienza a girar. Algo así como la misma Creación.
Luego sobrevendrá la sociedad, el impacto de los vínculos y de las relaciones, que sin duda alguna provocará su efecto en nuestras personas, nuestras identidades, nuestros nombres.
Pero hay un durante, los años totales de nuestra vida, los cuales nos llevan hacia un encuentro impensado, inesperado y hasta tal vez no querido. Un tiempo que supera los instantes primeros y que se eleva por sobre las vivencias grupales –únicas y aleccionadoras- de los días, los meses y los años de abrazos y distancias, de amigos y desconocidos, que cruzan los umbrales de nuestras almas y permanecen aferrados a las manos y los dedos, extensiones de nuestro cuerpo.
Es el mientras tanto en el que vamos forjando aquel nombre que yace internamente esperando a ser descubierto, pronunciado, asumido y amado: el nombre interior o verdadero, aquel que anuncia cómo somos, qué queremos, dónde vamos y cuándo estamos dispuestos a reconocerlo.
Mientras los dos primeros anuncian bien temprano su llegada, el tercero permanecerá allí, intacto, entre los profundos vericuetos de intimidades nunca compartidas y "naturalezas nunca declaradas".
Y allí, tal vez, la sorpresa. La sorpresa del saber que cuanto somos y dicen que somos, sólo se parece en parte a aquel que está por dentro, o por el contrario, los nombres primeros han sido –y seguirán siendo-, la salvaguarda de este tercero, que se suma a aquellos para rubricar mi ser verdadero.
"Tres coronas posee cada persona" sugerían los maestros de la Tradición Oral en el Pirké Avot. "La Corona de la Torá", esto es, del conocimiento; "la corona del Sacerdocio", es decir, el trabajo espiritual con devoción y "la corona de la Realeza", o sea, aquella tangible, visible, la que ostenta el rey, el líder de una nación o comunidad.
Para los sabios del pueblo judío, cada tarea que abrace la persona, lo eleva, si es que la misma es emprendida con fidelidad, dignidad y entereza. A tal punto que la "Corona – Keter" se torna en algo que nos particulariza –para bien-, en la obra que hemos tomado en nuestras manos. De hecho, la corona posee sólo un lugar donde ser depositada: nuestra cabeza, y en ella, en la parte más alta. Por tanto, más que un adorno, es un distintivo, una señal. Algo que indica no sólo la elección casual de tal o cual personaje, sino la "consagración" de esa persona, por llevar a cabo su empresa de la mejor forma.
¿Quién –le pregunto- no recibió alguna 'coronita' de cumpleaños, de graduación, como símbolo alguna vez? ¿O tal vez, Ud. recuerde siempre a aquel entre sus hermanos o amigos 'que tenía coronita', no?
Bueno, pero recuerdos aparte, aquello era un juego. La Tradición Oral, habla de una verdad. Y esa verdad dice, que más allá de las coronas posibles, existe una, muy bien definida pero invisible aún (¡y para muchos por toda la vida inexistente, lamentablemente!) cuando afirma: "veKeter Shem Tov, olé al culám", es decir, que "la Corona del Buen Nombre está por encima de todas ellas".
El "buen nombre". ¿Cuál será ese buen nombre? ¿El de mis padres? ¿O tal vez el de mis amigos? Noble tarea esta de dar el nombre, ¿no cree?. Por ello es que nuestra Torá enfatiza el tema. No lo deja librado ni al azar y mucho menos a la moda reinante.
El nombre –shem- será lo que nos acompañe de por vida, pero más allá de las biografías, cada nombre representa un mensaje; posee un contenido; expresa una esperanza; abre las infinitas compuertas de padres, abuelos y bisabuelos que nacen una y otra vez al mundo de los seres vivientes, con nuevos rostros, con ojos diferentes, con cuerpecitos por crecer y con almas que atesoran el mismo, casi idéntico derrotero: Ser, Tener, Ostentar, todos los verbos posibles, que contengan al "Buen Nombre" –aquel "shem tov"- que en definitiva, me hablará de la persona tal cual es, en su esencia más interior: "de acuerdo a su verdadera naturaleza", al decir del Midrash.

"Estos son los nombres de los hombres los cuales envió Moshé para explorar la tierra (de Canáan). Y llamó Moshé a Hoshéa Bin Nun, Ieoshúa", concluye el versículo.
Así nos relata nuestra perashá acerca del episodio ya conocido por todos nosotros. Doce emisarios serán enviados por Moshé Rabenu para observar la Tierra de Promisión. No son anónimos. La Torá se ocupa de darnos todos los nombres y las tribus respectivas. Así, en el versículo 8 (Cap.13) se nos dice: "Por la tribu de Efraím, Hoshéa Bin Nun".
El que será a la postre, sucesor de Moshé, pertenece a la Tribu de Efraím, uno de los hijos de Iosef. Su nombre: Hoshéa hijo de Nun.
¿Qué hace a la Inspiración Divina de Moshé el imponerle un nuevo nombre, o mejor a dicho, a producirle una pequeña –aunque significativa modificación: 'Hoshéa – Ieoshúa'? ¿Estaremos en presencia del 'segundo de los nombres', aquel que propone la sociedad? ¿O tal vez estemos frente a una profecía?
"Imploró por él: D's te libre del consejo de los emisarios" - sostiene el Midrash citado por Rashí en su explicación. El nombre en este caso, previene. Es una plegaria para evitar caer -en el caso de Ieoshúa- en el mal paso que habrán de dar sus colegas (a excepción de Caleb ben Iefuné). Pero también habla del futuro que le espera a ese joven, alumno dilecto de su maestro, sobre quien recaerá el mando del pueblo judío. Hay nombres que cambian, es cierto, aunque siempre preservando la esencia: la "Corona del Buen Nombre", de quienes como Ieoshúa, serán una promesa en el seno de su comunidad.

"Dijo Rabi Iosi: En verdad no sé cuál de ellos es el mejor (de los 3 nombres que mencionamos); hasta que vino Shelomó el rey y dijo: "Tov shem mishemen tov...":'Mejor es el buen nombre, al mejor de los unguentos". Y si lo dijo Shelomó ha-Melej, bien vale la pena lo consideremos. Recuerde que Shelomó sí tuvo 'coronita'.
Shabat Shalom uMeboraj!
Mordejai Maarabi

PERASHAT 'KORAJ': SÁBADO 20 DE JUNIO 2015
"El necio siempre quiere ser primero..."
"Y tomó Koraj", nos informa nuestra perashá. "¿Qué tomó?" -inquieren nuestros sabios-. "Ze mikaj rá" asevera el Baal haTurím, es decir, "esto se refiere a que tomó algo malo (entre manos)".
Y claro. Ya nada puede sorprender al lector asiduo de nuestra Torá. Los tiempos del Midbar, del desierto, son precisamente así: 'desérticos', 'vacíos', confusos y hasta aventuraríamos a decir 'sin rumbo'. Tal destino cabe para el hombre que perdido en la inmensidad de arenas y soledades, solo le cabe caminar y caminar, en busca de un oasis reparador -parcial- de su sed y de su hambre. Aunque también de reposo, de quietud...
Pero este desierto, es parte integral de un derrotero y de todo un pueblo. Y no librado a su azar, abandonado a su suerte. Hay una conducción terrenal por cierto. Más también la hay desde lo Celestial.
El desierto de Bené Israel es como todos: "tierra de espinos y sombras de muerte", pero aquí florecerá la vida de una nación, de su cuerpo joven, de los herederos, de aquellos todos los que habrán de llegar a la Tierra de Promisión. Los que habrán de plasmar las Promesas de D's a los patriarcas y convertirlas en realidad.
Sin embargo no todos se dan "por vencido". Hay quienes insisten en querer cambiar el curso de aquellas cosas, para las cuales había un claro veredicto. Otros, mientras tanto, deciden jugar al juego del poder, 'juego' particularmente peligroso, porque requiere de "4 participantes como mínimo, y hasta un máximo de 250!!!".
¿Cómo dice? ¿Que no me entiende? ¿Qué clase de juego es este, me pregunta? Le repito: en nuestra perashá se denomina: "El juego del Poder" o su versión más moderna: "El necio siempre quiere ser el primero".
Así Koraj, Datán y Avirán, y On hijo de Pelet, más 250 miembros -nesié ha'edá-, esto es, los príncipes de la congregación -sus dirigentes-, deciden iniciar el juego, sin prever ni una sola consecuencia. Sin medir los riesgos ni planear estrategias. Solo irrumpir, solo reclamar, solo ridiculizar en extremo, a quienes -paciente y abnegadamente- recogían una a una las quejas y lamentos de una comunidad hambrienta y sedienta no solo de pan y de agua...
Los puestos "en jaque" son Moshé y Aharón, hijos de la Tribu de Leví. Los que cuestionan, Koraj en particular, es su primo hermano. On hijo de Pelet, tiene su "cuenta particular", es de Reubén -primogénito de Iaacob, desalojado de tal privilegio-; los 250 restantes... ¿Debemos acaso sugerir causas para justificar tal atropello?
Pero vamos a entendernos por favor. No se trata de no "atender reclamos". No. Ocurre, que la situación en el desierto no es nada buena, las dificultades abundan, la impaciencia transformada ahora -después del episodio de los espías,- en intransigentes 40 años de errantez como castigo, nos hacen ver que, los gestos de grandeza pueden provenir sólo de hombres conscientes de su pequeñez, de su humildad...
Koraj, hijo de Itshar, hijo de Kehat, hijo de Levi tiene sobrados motivos para exigir. Como cualquier otro hebreo que se jacte y provenga de una historia, de una tradición, de una transmisión. En síntesis, lo que sostiene no deja de ser valedero: "Toda la congregación íntegra es sagrada, y en medio de ellos habita HaShem".
No hay nada de malo en su exposición. Es muy popular. Casi teñida de exigencias de las democracias modernas: a la libertad ganada durante la salida de Egipto, a la fraternidad consagrada en una nación que a los pies del Monte Sinaí asistió toda a la Palabra del Creador, se debería agregar sin dudas -diría Koraj-, el último de los condimentos de nuestra modernidad: la IGUALDAD... Eso es!, sostiene Koraj: 'Somos todos iguales'!, entonces ¿"Por qué os habréis de arrogar el mandato sobre todas estas gentes?"
Pobres Moshé y Aharón. No alcanzan los pedidos por la carne y por el agua. Por las comidas "que comíamos gratis en Egipto" al decir del pueblo ( "gratis de las mitsvot" al entender de nuestros sabios...). Ahora el cargo es por ser... ¡Autoritarios!
Precisamente ellos: Moshé en su condición de ser "el más humilde entre los humanos". Aharón, definido como "amante de la paz, amante de las criaturas". ¿Realidad o Ficción? ¿Verdades o fabulaciones? ¿Razones o Pasiones??.
La verdad es que nuestra Sagrada Torá le da un lugar a todas estas preguntas. Pero más aún: le concede un espacio de privilegio a estos temas, y por si fuera poco, la tradición rabínica nombra a esta perashá precisamente con el nombre de alguien que, ciertamente, no se propuso en esta instancia, actuar por la justicia, por reclamos válidos y hasta por sus derechos...
Porque esta es TORAT JAIM, la Torá de los Vivientes. Y entre los vivientes, ¡vaya si hay aspectos! Y debemos conocerlos. Para aprender. Para valorar. Para deducir cuando, cómo y por qué un reclamo tiene lugar. Para saber CUANDO DEBEMOS EXIGIR, aunque también para SABER, en definitiva, CUANDO VALE LA PENA CALLAR...
Koraj, dijimos al principio de nuestro comentario, "tomó algo negativo entre sus manos". Se tomó a sí mismo, argumentando por toda una comunidad silenciosa, abatida y sin descanso al saber de los próximos 40 años.
Koraj, que tenía todo el tiempo en sus manos, que gozaba de un lugar de privilegio como integrante de shebet Levi, fue impaciente. Era poderoso. Atesoraba fortunas al decir del Midrash. Era inteligente. ¿Que más se puede pedir? "Koraj pikeaj haiá" dicen los sabios. Era astuto. Veía mucho. Sus ojos estaban dotados de cualidades muy peculiares.
Pero... "Hashojad ieaver ené pikejím", asevera en otro contexto la Torá. Los motivos que corrompen, enceguecen los ojos de los PIKJIM, como Koraj... Sus ojos vieron lo indebido. No lo prohibido! Y cuando los ojos no pueden ver, un triste destino le cabe al PRE-VISOR...
Desestabilizó hasta los cimientos la débil estructura de una comunidad, postergando los supremos ideales - la Torá, Erets Israel, y el honor a sus dignos Dirigentes-, por su ocurrencia singular de jugar a este JUEGO DEL PODER, donde como en todo juego, habrá un ganador. Pero también un Perdedor. Y aquí los hubo, -los perdedores-, y MUCHOS...
Un solo pensamiento inundó su orgullo: Si nosotros, la generación del "desierto", habremos de perecer en estas arenas (tras el regreso de los espías y el ulterior castigo de D's), no permitamos que esto sea gratis. Que tenga algún costo. Creemos el caos, sembremos el pánico de la discordia, destruyamos las "instituciones" ya establecidas; en síntesis, volvamos a la anarquía de la esclavitud, donde a "mar revuelto, ganancia de pescadores", como afirma el viejo y sabio refrán.
Ciertamente tomó algo malo entre sus manos. Cuando con ellas podía educar a sus hijos en el amor por la continuidad trascendiendo las estériles arenas del desierto. Sin embargo, ¡NO!!
Koraj siempre quiso ser el primero. La tierra de los tragó a él PRIMERO. Pero ese no era su deseo. Ese fue su castigo. El del necio. Porque el "necio, siempre quiere ser el primero". ¿Qué quiere decir necio? ¡Ah! Perdóneme, casi me lo olvidaba, como intentamos olvidar año tras año al "Koraj" que habita en medio de nosotros... Ahí le mando la definición:
Necio,cia = Ignorante y que no sabe lo que puede o debe saber / Imprudente o falto de razón; terco y porfiado./ Adj. Apl. a las cosas ejecutadas con ignorancia, imprudencia o presunción. (Dicc. Salvat, Pág. 960. 2 Tomo)
Shabat Shalom uMeboraj!
Mordejai Maarabi

PERASHAT 'JUKAT': SÁBADO 27 DE JUNIO 2015

"Sobre puros e impuros..."
Explica el Rabino Shelomó Aviner Shelita ('Tal Jermón'), que existen muchas leyes –'jukím' – en la Torá, que están más allá de la comprensión lógica del ser humano, como por ejemplo: el caso de la "Vaca Roja", la cual constituye en hecho excepcional. "Todo lo comprobé con la sabiduría, y me dije: esto también habré de comprender, más lejos de mí está ella"(Libro de Kohelet,7:23). "Dijo Shelomó el rey: toda la Torá estudié y comprendí, más al arribar a ésta sección sobre la Vaca Roja, inquirí en ella y profundicé en su sentido, penetré su esencia e interrogué en ella, mas 'cuanto más empeño en saber, más lejos está de mí el saberla'".
Y ¿cuál es su dilema peculiar? Explica el Rabí Ovadiá Seforno Z"L que "el sentido principalmente oculto radica en que la Vaca (su ceniza) impurifica a los puros y purifica a los impuros".
¿Cómo puede la Torá ordenar acerca de un camino de purificación, y el mismo causa impureza (aún siendo esta de menor importancia)?.
Explica el Rabino Aviner, que tal paradoja acaece en variados aspectos, y el Soberano del Universo, determinó que muchos de esos aspectos que hacen a la construcción del mundo, transcurran en cierto momento por cierta "impureza" ('tum-á' en hebreo).
A modo de ejemplo: el rey David lucha las batallas que D's Le encomendó, y en cierto modo, su figura se ve perjudicada por la cuantiosa sangre que derramó.
O por ejemplo, la autorización para ayunar el día Sábado (cosa que naturalmente está prohibida), en caso de hacerse un ayuno por haber tenido un mal sueño, y siendo que tal situación contempla el poder hacerlo absolutamente, sin embargo la santidad e del día Sábado se ha visto disminuida y en cierto modo dañada, y por ello, se debe ayunar el día domingo subsiguiente, para lograr el perdón por el ayuno del Shabat.
En los casos planteados, la purificación y el arreglo de la situación pasan por el camino de la impureza.
'Y así ocurre con el Estado de Israel', sugiere nuestro sabio, 'pues su edificación transcurre también por ciertas distorsiones'. Pero, a pesar de ello, afirma el Rabino Aviner 'no somos presa del pánico, sabemos que es posible que la purificación arribe por caminos de impureza. Y también dicha impureza, nosotros nos encargaremos de corregir y enmendar. Y una vez purificada, se unirá –también la impureza – a la Santidad. Y el ángel del mal, responderá –contra su voluntad -: ¡Amén!. Pues...¿Quién hará brotar la pureza de la impureza? –Sólo el UNO...'".
¡¡Shabat Shalom u-meboraj!!
Mordejai Maarabi

PERASHAT 'BALAK': SÁBADO 4 DE JULIO 2015

Inconsistencia
Que yo muera una muerte de los rectos, y que mi fin sea tan glorioso como el de ellos (Número 23:10)

Uno de los más extraños fenómenos de la psicología humana es la coexistencia de ideas contradictorias. Hay algunas personas que abrigan conceptos polarmente opuestos, pensando de un modo y sintiendo de otro. Esto no se refiere a hipocresía, donde una persona a sabiendas, actúa, por motivos ulteriores, en contraste a lo que ella cree, sino más bien a la coexistencia de dos ideas incompatibles en la misma persona.
El conflicto frecuentemente ocurre en las esferas intelectual frente a la emocional. Las personas pueden razonar racionalmente y llegar a una conclusión válida, no obstante, pesar de que ellas están intelectualmente convencidas de la validez de esta conclusión, parece no tener impacto sobre su comportamiento, porque el último está determinado por sus emociones antes que por su razonamiento.
Un principal ejemplo de la coexistencia de opuestos es el carácter de Bilám, el cual es descripto en la porción de la Torá de hoy. Bilám era un profeta, privilegiado para tener comunicación directa con Di-s, pero era moralmente degenerado, malvado hasta el corazón. Bilám tenía un grado de profecía igual en algunos respectos a aquel de Moisés (Talmud). Pero mientras Moisés se volvió un hombre de D's, Bilám se hundió hasta las profundidades de la perversión, como el Midrash relata.
Bilám fue quien "conoce la mente de D's " (24:16), y quien, al ver a Israel en su perspectiva histórica íntegra, dice, "Que yo muera una muerte de los rectos, y que mi fin sea tan glorioso como el de ellos", no obstante continuó viviendo como un libertino.
Es importante darse cuenta que los conceptos intelectuales no siempre influencian el comportamiento. Hay fuertes resistencias a cambios en comportamiento, especialmente cuando el último provee gratificación, o se ha vuelto impregnado en virtud de hábito.
Argumentos intelectuales a favor de un cambio pueden ser neutralizados por racionalizaciones o argumentos racionales en contra de cambio. Es sólo cuando las ideas se tornan sentimientos que el cambio es probable que ocurra.
Esto es lo que es significado por "D's desea el compromiso del corazón", porque es el componente emocional antes que el conocimiento intelectual el que conducirá a cambios de proceder. Uno podría decir, "Yo no puedo evitarlo. No puedo controlar mis sentimientos". Esto no es bastante cierto. El Midrash dice, "Los rectos tienen dominio sobre sus corazones (sentimientos)" (Bereshit Rabá 34).
¿Cómo puede uno ganar dominio sobre sus sentimientos? Primeramente, haciendo lo que uno sabe es correcto aún sin sentir. Uno debe forzarse a sí mismo a seguir conclusiones intelectuales. Tales acciones destruirán las resistencias, y con las últimas eliminadas, los sentimientos deseados emergerán. En segundo lugar, uno debe orar sinceramente por asistencia Divina para alcanzar los deseados sentimientos.
Personas que no están hambrientas pueden estimular su apetito con aperitivos apropiados. Plegaria es el "aperitivo" que puede dar lugar a la emoción que uno desea alcanzar.
(Extraído del libro "Living each week" escrito por el Rab Abraham J. Twersky)
¡¡Shabat Shalom u-meboraj!!
Mordejai Maarabi

PERASHAT 'PINJAS': SÁBADO 11 DE JULIO 2015

Vientos de Cambio: Cuando crecer no es sólo para niños...

"...Entonces Moshé habló a D'-s diciendo: 'Nombre Ad', el D'-s de los Espíritus de toda carne, un hombre que esté sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos; y que los haga a ellos salir y entrar, para que no sea la congregación del señor como ovejas que no tienen pastor..." (Cap.27: 15-17)

El ruego de Moshé expresa: "Eloké haRujot lejol basar..." - "D'-s de los espíritus de toda carne", y el comentarista Rashí se pregunta: ¿"Por qué se expresó Moshé de esta manera"?
Y responde Rashí: "-Dijo ante El: ¡Soberano del Universo! Es sabido y revelado ante Tu Presencia, que tus hijos, el pueblo de Israel, piensan todos de forma diferente. Prácticamente en nada se asemejan unos a otros. Designa -te lo ruego- por sobre ellos un líder que pueda tolerar a cada uno con su respectiva idea".
¿Qué nos insinúa Rashí? Tal vez, que las cualidades y aptitudes para la conducción militar y política de un pueblo, requieren de un principio básico, fundamental: "SABLANUT", de MUCHA PACIENCIA, de extrema tolerancia. Paciencia y tolerancia que emanan de un mismo lugar: el buen trato hacia los demás bajo los auspicios de "Ahabat Israel", o sea, EL AMOR IRRESTRICTO por el PUEBLO de ISRAEL . Actitud que debe incluir el tomar la debida conciencia de su destino, de su rol en la historia y sólo a partir de ello, servir a la comunidad y aprender a sobrellevar sus pesares...Este es, sin duda, el objetivo más difícil. Y Moshé lo sabía por propia experiencia.
El Todopoderoso no hace esperar Su respuesta: "...Toma para tí a Ieoshúa...". Y explica Rashí: "...tómalo con palabras seductoras: ¡Feliz de tí que has sido merecedor para guiar a los hijos del Señor!"
Quiere decir, debe Moshé darle ánimo frente a "ese pesado yugo" que presupone tal conducción. Para Rashí, un líder es un "EVED haTSIBUR u-MESHARTÓ". Simplemente: "un esclavo y servidor de la congregación". Pero, ¿Es esto todo? No, por cierto.
El Todopoderoso continúa hablándole a Moshé, respondiendo a su pedido: "...Toma para ti a Ieoshúa, ISH ASHER RUAJ BO". - "Un hombre en quien está el espíritu", se nos agrega.
¿Qué significa ésta expresión? Para el autor de "Or haJaím" la expresión "RUAJ BO" estaría hablándonos de las aptitudes espirituales del líder, aseverando: "Sherujó colelet et rujó shel hakelál": cuyo espíritu pueda abarcar e incluir el sentir de toda la comunidad.
Por otro lado, el autor de "Kelí Iakar", considera que "RUAJ BO" se refiere a la "capacidad interna de ser "Órej Rúaj": ser paciente, longánimo. Entonces...¿Sólo se debe ser bueno, paciente, tolerante; debemos tan sólo servir y atender a la comunidad?
Veamos como lo resuelve Rabi Moshé Ben Najman -Najmánides- z"l : Según este autor, el BUEN LIDER debe reunir (interiormente) ambas cualidades. Siempre su opinión deberá estar presente junto a la de los demás; deberá por cierto tener calma y ser tolerante hasta el último instante, tal cual lo dicho: "...y que tolere a cada cual y sus pensamientos". Ser displicente y saber perdonar las transgresiones, sean por omisión o por alevosía. Pero todo esto, ¿En qué circunstancias? ¿Acaso siempre deberá obrar así? Y se nos responde: En todos los asuntos que conciernan a las situaciones personales, privadas o particulares del Líder. En todos aquellos aspectos que no involucren el andar e interés comunitario.
Porque, observa el Rambán y nos advierte , el texto de la Torá agrega: "...vetsivitá le-ene'ém", - "habrás de ordenar ante sus ojos"- de lo que debemos inferir que: cuando se trate de temas relacionados con la comunidad; cuando lo que esté en juego sea el Tsibur (los fieles), allí el dirigente DEBERA SER IMPLACABLE, no deberá para nada temer a imponer su autoridad; allí es donde deberá mantener sus principios férreamente y sostener sus convicciones cual "roca": "...Que sepa enfrentarse con cada uno, y no ser arrastrado por otros 'Rujót' (Plural de Ruaj=Espíritu. En sentido literal: Vientos); esos "vientos ocasionales que soplan en contadas ocasiones desatando tempestades y sembrándolas".
He aquí una semblanza de un líder. De cómo elegir a un Gran Líder. Y de cómo él deberá ser. GRANDE por lo QUE SOTIENE, y NO por QUIENES LO SOSTIENEN...

¡¡Shabat Shalom u-meboraj!!
Mordejai Maarabi

PERASHAT 'MATOT -MASSÉ': SÁBADO 18 DE JULIO 2015

"LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ"

¿Cuántas veces usted "dio su palabra"? ¿Cuántas otras se animó a prometer? Y...¿Cuántas otras se arrancó un "te lo juro"? Preguntas que a veces quedan sin respuestas, cuando apelamos a una memoria muy particular: la nuestra. Memoria parcial y subjetiva. Memoria que al decir, por el paso del tiempo, termina traicionándonos y dejando sin valor nuestros compromisos.
¿Qué es lo que pasado con nosotros? ¿Habremos dejado de ser confiables, o tal vez ya ni siquiera creemos en nosotros mismos? Crisis que le dicen, pero no económica. Fragmentaciones, pero no de la materia. Sentimos a veces, estar envueltos en nuestras propias ataduras, aquellas que pacientemente (y hasta involuntariamente) tejimos en torno nuestro, para no sentirnos demasiado solos o tal vez para sentirnos que éramos alguien...
Pero la verdad nos invita a reflexionar una y otra vez en esto: ¿Cuándo nuestro SÍ fue sí y cuándo nuestro NO fue no?
Y si pensamos querido lector en el recorrido de nuestros días, cada uno de ellos trajo consigo una nueva palabra, un nuevo compromiso, así como un prolongado silencio y una aguda frustración.
No se trata de estados de ánimo. No nos malinterprete por favor. Estamos hablando de Ud., de mí, de los que queremos y de los que no. Hablamos de esta vida de relación, plagada de vínculos, elevada por los encuentros y dignificada por cumplir -en alguna parte- con nuestro discurso.
Vida que nos antepone la condición básica de decir cosas con sentido, y que nos propone a su vez, valorar lo que tenemos y lo que decimos... Somos dueños de las palabras, mientras no las decimos. Después somos solo esclavos de las mismas, entiende la sabia y experiente tradición rabínica.
Quiere decir, que no solo debo considerar lo que digo, sino estar preparado para sus proyecciones entre las personas.
"Que tus oídos oigan lo que habla tu boca", expresa el Talmud Ierushalmi (Berajot 2:4), en un intento por llamar nuestra atención y nuestra intención. No podemos hablar "porque sí" y arrojar 'palabras al viento'. Escucharnos es condición necesaria. Tener lo qué decir, es fundamental.
No sé, con sinceridad, si logramos ambos efectos cuando estamos en el ejercicio de la palabra... Nuestra Torá, sagrada como eterna lo sabe. Es sagrada porque busca al hombre íntegro, total, y no a una parte de él. Es eterna, porque nos brinda un aprendizaje -tan bello como actual. "Como si estuviera escrita hoy".
Y creo que la Torá, que es la Palabra del Todopoderoso ni más ni menos, sabe del hombre. De sus altos y de sus bajos, de su "querer" y de su "no poder", de sus amores y de sus odios, de cosas dichas y de otras siempre calladas.
Hoy, cuando finalizamos el Sefer BeMidbar, es bueno que nos planteemos este aspecto: Nosotros y nuestras palabras. Nosotros y nuestros compromisos. Porque este libro ha tenido mucho de ello, de algunos 'que hablaron por demás' y de otros que 'se apresuraron en abrir sus bocas'. El desierto fue ámbito de la palabra para nuestra Torá.
Insinuándonos, que aún la aridez y el vacío, las sombras de la muerte y el silencio de las arenas, no pueden acallar el sonido del hombre, su palabra...Pero aún así, también en el desierto debemos saber lo qué decir...
Allí tenemos a Moshé Rabenu, infundiendo Palabras de Vida. Asimismo Aharón -su hermano y Sumo Sacerdote-, llevando la paz a cada paso, amando a las criaturas y enseñándoles la palabra de la Torá. El desierto también puede crear compromisos, si nos lo proponemos.
Pero nuestra Perashá, hace referencia no solo al hombre de Israel en el desierto. Porque lo prepara para la vida en una tierra, donde su propiedad, pasará por las condiciones morales y espirituales de la sociedad que la habite.
Este desierto -que está tocando su fin-, pues ya estamos transitando el año 40, ha sabido desde sus inicios establecer un orden: hay Tribus, Jefes Casas Paternas, Familias. Y a ese orden le suceden las "órdenes" (perdone Ud. la repetición, pero espero entienda el sentido): "Habló Moshé a los jefes de las tribus de los hijos de Israel diciendo: Esta es la cosa que ha prescrito HaShem: Un hombre, cuando formulare un voto ante HaShem, o formulare juramento...no habrá de profanar su palabra; como todo lo que sale de su boca, habrá de hacer".
La Torá concede un lugar de privilegio a la palabra. Las cosas que se dicen, más allá de tener un sentido, tienen también un tiempo. Carecer de ambos aspectos, es sinónimo de 'profanación'.

Dice la Torá, "lo iajél debaró" -no habrá de profanar su palabra-, cuando el profanar (bastante difícil de definir!) proviene de la raíz hebrea: "Jol", lo opuesto a "Kodesh", que es lo sagrado.
Si afirmamos más arriba que el sentido de la Santidad se asociaba con lo íntegro, con lo total, deducirá Ud. que significa profanar...Precisamente cuando el judaísmo nos habla de nuestra palabra, de nuestros compromisos, nos exige que los mismos tengan 'peso' pero también límite de realización.
Es interesante que Moshé se dirige particularmente y en primera instancia a los jefes de las tribus. ¿Quién sino aquel que está a la cabeza acostumbra a prometer y hasta a jurar con tal de prolongar ininterrumpidamente su gestión? ¿Quién sino el dirigente -espiritual o voluntario- está más expuesto a "profanar su palabra" o tal vez a "no hacer todo cuanto salió de su boca"? Por ello la exigencia. Lo primero es lo primero, diríamos...
Pero para nosotros, los más simples, el cuidado también debe existir. El sabio rey Shelomó decía que "mejor es no prometer a prometer y no cumplir", insinuándonos que la mayoría de las veces la exposición al incumplimiento es real, posible y frecuente.
Hoy, cuando los únicos valores que suben son los de la Bolsa (cuando no se caen estrepitosamente y surge los efectos 'tequila', 'invernadero', 'tango' etc), cuán importante sería preservar el valor de nuestra palabra. ¿Se acuerda acaso de aquel apretón de manos que sellaba una super-transacción? ¿O tal vez de aquel otro compromiso asumido con el tiempo, de no descuidar a la viuda o a los huérfanos que hicimos? ¿Dónde quedaron las palabras de entonces?
Para nuestra sociedad, la cosa está clara: "las palabras se las lleva el viento". No así para la Torá. No hay tormenta en el mundo que disipe la luz emanada de nuestro compromiso, firmado con lo que dijimos y sellado por el tiempo que pasa.
Hoy, cuando se desvaloriza lo que no se debería devaluar jamás: nuestro SÍ y nuestro NO, o tal vez, nuestro saber decir sí o no; o los compromisos asumidos -que no siempre se traducen en la plata que donamos a la institución tal o cual; hoy, sufrimos tal vez, el peor percance de nuestra historia personal: perder la palabra, o que ella no es tenida en cuenta, o ya no es creíble; y todo, todo cuanto emprendemos, se pierde en las arenas - "jol" en hebreo- de ciudades, que no nos permiten dejar nuestra huella, porque vivimos tiempos, como judíos -lamentablemente-, donde a la palabra "se la llevó el viento". Y demasiado lejos.
Le rogamos: no se preocupe tanto por el Todopoderoso. El está más preocupado por Ud., por mí, por todos nosotros...
Shabat Shalom uMeboraj!
Mordejai Maarabi