Darjé No'am

Parasha
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Cuando escribo éstas pequeñas palabras, no puedo borrar aquel 30 de junio del año que pasó. Cuando 18 días se estrellaron y se hicieron añicos entre los cientos de miles de esperanzas entretejidas en el seno del pueblo judío. Nuestros niños habían sido arrancados de sus cortas vidas, por las bestias del odio y de la impunidad. La mano brutal que hoy también dio muerte a Malají Z"L, en Iehuda y Shomrón. Ellos saben golpear bajo. Porque son bajos...lo más bajo del mundo. De un mundo que los eleva -¡elmismo mundo occidental los eleva a mártires a los asesinos!-.

Y aquí estamos. Superando también excomuniones deportivas, de productos alimenticios y demás...Vuelve, todo vuelve. Es el festival de Balak y Bil'am cotidiano. Y todo en esta semana, cuando ellos mismos vuelven...

Si no puedes con ellos, maldícelos a ellos... Estrategia que no parece novedosa y que tiene sus raíces –profundas y oscuras- en el casi ingenuo escenario bíblico (según el lector circunstancial en cada época). Claro, porque a veces, quien mantiene una 'prudencial distancia' con los sucesos del 'pasado' – ya que su presente 'iluminado' no le permite conectarse con tanta 'frivolidad intelectual'-, encuentra que el relato bíblico pertenece a un tiempo remoto, distante y por ende, pasible de ser olvidado.

Para mí, querido amigo, el escenario bíblico es un 'terremoto'...Me mueve, me conmueve, me sacude hasta las fibras más íntimas, cuando no me canso –ya superadas casi las seis décadas del vivir- de descubrir aquello que el sabio rey decía "no hay nada nuevo bajo el sol"...Y ¡cuán cierto es! Debajo de este sol, cuando asoma la talla del hombre, a veces gigante y otras pequeña, 'no hay nada nuevo'...

Vivir como judío es poder ver el relato y sentir que cada hecho me habla a mí. En todos los tiempos. Hace 3000 años, un rey mítico, temeroso de los hijos de Israel –acampados frente a su territorio- necesita 'deshacerse de ellos'. Pero debe ser original. Ya que los medios comunes –una guerra- no parecen hacerles mella... Entonces, contrata la maldición. ¿Insultos de la posmodernidad? ¿Amenazas de los días modernos? Puede ser. Pero cualquier recurso por tratarse de Israel, es válido.

Desde entonces, las 'bendiciones de aquel malvado' –el hechicero contratado a sueldo Bil'am- han quedado flotando en el ambiente... ¿Cómo bendiciones? ¿No los trataba de maldecir? Es verdad... Solo que D's puso lo Suyo. Y entonces los colores mutan, las personas cambian, los tiempos corren, y el escenario humano trae otro 'rey' y otros 'hechiceros'. Sólo que su decir hoy, parece ser más receptivo en el campo de las comunicaciones. Es cuando de las 'bendiciones de aquel malvado', aseguraban los sabios, 'debes deducir cuales fueron -y son- sus maldiciones'. Hasta el día de hoy.

Estudiemos ese pasado remoto por favor. Y veamos si algo de ello nos sacude. Nos 'mueve el piso'. Ya no hace falta leer la prensa amarilla. Prefiero los 'viejos y percudidos' pergaminos de mi Torá... Una Torá de vida. Una Torá debida...

Cuando escribo éstas pequeñas palabras, no puedo borrar aquel 30 de junio del año que pasó. Cuando 18 días se estrellaron y se hicieron añicos entre los cientos de miles de esperanzas entretejidas en el seno del pueblo judío. Nuestros niños habían sido arrancados de sus cortas vidas, por las bestias del odio y de la impunidad. La mano brutal que hoy también dio muerte a Malají Z"L, en Iehuda y Shomrón. Ellos saben golpear bajo. Porque son bajos...lo más bajo del mundo. De un mundo que los eleva -¡elmismo mundo occidental los eleva a mártires a los asesinos!-.

Y aquí estamos. Superando también excomuniones deportivas, de productos alimenticios y demás...Vuelve, todo vuelve. Es el festival de Balak y Bil'am cotidiano. Y todo en esta semana, cuando ellos mismos vuelven...

Si no puedes con ellos, maldícelos a ellos... Estrategia que no parece novedosa y que tiene sus raíces –profundas y oscuras- en el casi ingenuo escenario bíblico (según el lector circunstancial en cada época). Claro, porque a veces, quien mantiene una 'prudencial distancia' con los sucesos del 'pasado' – ya que su presente 'iluminado' no le permite conectarse con tanta 'frivolidad intelectual'-, encuentra que el relato bíblico pertenece a un tiempo remoto, distante y por ende, pasible de ser olvidado.

Para mí, querido amigo, el escenario bíblico es un 'terremoto'...Me mueve, me conmueve, me sacude hasta las fibras más íntimas, cuando no me canso –ya superadas casi las seis décadas del vivir- de descubrir aquello que el sabio rey decía "no hay nada nuevo bajo el sol"...Y ¡cuán cierto es! Debajo de este sol, cuando asoma la talla del hombre, a veces gigante y otras pequeña, 'no hay nada nuevo'...

Vivir como judío es poder ver el relato y sentir que cada hecho me habla a mí. En todos los tiempos. Hace 3000 años, un rey mítico, temeroso de los hijos de Israel –acampados frente a su territorio- necesita 'deshacerse de ellos'. Pero debe ser original. Ya que los medios comunes –una guerra- no parecen hacerles mella... Entonces, contrata la maldición. ¿Insultos de la posmodernidad? ¿Amenazas de los días modernos? Puede ser. Pero cualquier recurso por tratarse de Israel, es válido.

Desde entonces, las 'bendiciones de aquel malvado' –el hechicero contratado a sueldo Bil'am- han quedado flotando en el ambiente... ¿Cómo bendiciones? ¿No los trataba de maldecir? Es verdad... Solo que D's puso lo Suyo. Y entonces los colores mutan, las personas cambian, los tiempos corren, y el escenario humano trae otro 'rey' y otros 'hechiceros'. Sólo que su decir hoy, parece ser más receptivo en el campo de las comunicaciones. Es cuando de las 'bendiciones de aquel malvado', aseguraban los sabios, 'debes deducir cuales fueron -y son- sus maldiciones'. Hasta el día de hoy.

Estudiemos ese pasado remoto por favor. Y veamos si algo de ello nos sacude. Nos 'mueve el piso'. Ya no hace falta leer la prensa amarilla. Prefiero los 'viejos y percudidos' pergaminos de mi Torá... Una Torá de vida. Una Torá debida...